PRESAGIOS |
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Hay presagios de todas clases:
Prodigiosos, pues todo espectáculo normal o maravilloso, todo nacimiento de un monstruo animal o humano es un signo temible. En Plutarco, Pericles, 6, el nacimiento de un carnero de un solo cuerno en una alquería perteneciente a Pericles lo interpretan de forma diferente el adivino Lampón y el filósofo Anaxágoras. Atmosféricos: la lluvia, el trueno, «son signos de Zeus» (diosemeiai). Visuales: cualquier encuentro inesperado, sobre todo por la mañana al salir de casa, es de buen o mal augurio. Acústicos: cualquier palabra que se escucha de improviso, cualquier grito o sonido inesperado es un cledón (presagio auditivo) susceptible de interpretación. Fisiológicos: cualquier movimiento involuntario producido por la epilepsia (la «enfermedad sagrada») o, sencillamente, un zumbido de oídos o un estornudo tienen un significado, pues la voluntad del hombre no interviene en absoluto. Cuando Telémaco estornuda, su madre Penélope ve en ello un presagio de buen augurio e incluso, en la Anábasis, cuando tras un discurso de Jenofonte, un soldado comienza a estornudar, «al oír ese ruido todo el ejército, en un impulso unánime, adoró a dios». ![]() ¿Quieres conocer los presagios?, busca tu futuro en Futur 123. |